Hacía mucho que no se lo veía a Ugo en el barrio, los vecinos se empezaban a preguntar si se había muerto pero, simplemente, Ugo no estaba. Al principio había dejado de ir al supermercado de Miu-Chí, después dejó de ir a telar y a sus clases de tejido, finalmente cerró las ventanas y no se lo vió más. El barrio estaba muy preocupado por su ausencia, extrañaban a Ugo (es que tener un dragón cerca da seguridad).

Pero algo pasaba y nadie comprendía qué podía ser, así que empezaron a reunirse en la placita que queda enfrente de la casa de Ugo. Al principio eran los vecinos más cercanos, Miu-Chí y sus compañeros y profesores de tejido y telar. Con el correr de los días se sumaban más vecinos a medida que se enteraban que Ugo se había ido.

Algunos sentía culpa por no haberlo tratado bien al principio, otros sentían culpa de sentir cierto alivio porque ya no estuviera, otros lloraban desconsolados porque no se habían tomado el tiempo de conocerlo mejor, otros eran niños y niñas que participaban de esta nueva asamblea barrial y que no tenían problemas en sentir distintas emociones, así que fueron quienes acertaron en buscar en la biblioteca virtual de Animales Mitológicos (suele estar a la izquierda de la pantalla de la red alternativa, pero puede moverse) y allí encontraron una posible respuesta que pudiera calmar tanto desconcierto... y de paso, dejar de escuchar argumentos egoístas y sensibleros por parte de los adultos.

Resulta que Ugo pertenece a una de las especies mitológicas más antiguas y poderosas. Vivían en pequeños grupos (dato que les sorprendió porque las historias cuentan que los dragones son solitarios), eran atacados por los humanos... "¡Epa! esto no lo sabíamos" dijo Paula, y se dispuso a leer en voz alta: "... cada vez que pasa Cayrelarai (el que ahora llaman 2014 JO25), tres diminutos imanes que los dragones tienen en el cráneo se activan ante la cercanía del hierro de ese asteroide y no de otro. La última vez que sucedió fue hace 65 millones de años, durante el cuidado de Usmar, el primer dragón que fue astrónomo y predijo la llegada de un grupo de asteroides que pasarían peligrosamente cerca de la Tierra. La mayoría de los dragones, al saber esto se refugiaron en cavernas profundas y en el mar. La memoria genética de los dragones, al activarse sus tres imanes, les genera el deseo irrefrenable de agruparse y refugiarse."

Una señora de turbante amarillo preguntó en voz alta "¿Le costaba mucho avisarnos?"... y una pequeña voz se escuchó al fondo: "Es que Ugo se acostumbró tanto a nosotros que cree que somos dragones... y los dragones no necesitan hablar para comunicarse". Justo en ese momento aterrizó, en el medio de la plaza, nuestro querido Ugo. ¡qué alegría para el barrio! (menos para la señora de turbante amarillo que cree que todo le pasa a ella).

Los vecinos se acercaban a Ugo, lo acariciaban y lo llenaban de preguntas. No entendía porqué tanto alboroto, ¿porqué estaban tan felices de verlo?... miraba para todos lados hasta que su mirada se encontró con la de Adara quien entendió enseguida y a viva voz dijo "¿Qué les parece si lo dejamos descansar un poco? Seguramente hizo un viaje muy largo", y ahí nomás lo acompañó hasta su casa.

(continuará)

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