Cuando realizamos una actividad manual estamos estimulando la imaginación, la creatividad, despertando los sentidos, mejorando la motricidad y la coordinación, en fin, tenemos beneficios que nos permiten cuidar nuestra salud.

Incluso, en caso de haber experimentado una situación traumática o estresante, la actividad repetitiva del tejido permite aliviar los sentimientos de dolor y ansiedad sin perder el recuerdo del suceso (cosa importante ya que así podemos tramitar dicha situación y fortalecernos al final del camino.

En una encuesta realizada por Betsan Corkhill (un terapeuta del tejido) a más de 3.500 tejedores, más de la mitad respondió que tejer los hacía sentir "muy feliz" y muchos dijeron que tejían para relajarse y aliviar el estrés. El estudio encontró una relación entre la frecuencia del tejido y los estados de ánimo de los encuestados... los y las tejedoras frecuentes se sienten más tranquilos más felices, menos ansiosos y más confiados. Y estos sentimientos se incrementaban si tejían en grupos.

Al tejer habitamos en esa producción y en ese tiempo que pasamos presentes en la pieza que crece. De alguna manera recuperamos el tiempo, volviéndonos protagonistas y productores de una obra, sea ésta utilitaria o no. Somos hacedores y hacedoras de belleza, de cultura. 

Uno de los efectos de la cultura urbana actual es la de estar expuestos a una cantidad enorme de pedazos de información que se suceden uno tras otro, de manera vertiginosa, siendo muy difícil encontrar una lógica que una todas esas partes, que se nos presentan como si fueran todas urgentes o importantes. La acción de tejer (cualquiera sea la técnica empleada) nos permite, simbólicamente, producir un orden (un cosmos) en ese caos. Y a ello se debe la tranquilidad que sentimos cuando realizamos cualquier actividad manual y artística.

El hacer nos permite darle un sentido al mundo y a nuestra forma de estar en él a lo largo de nuestras vidas. Tejer es una de las maneras en que podemos "cuidar la propia alma" (1) al estar presentes en el hacer y expresarnos libre y creativamente. 

No nos perdamos la oportunidad de crear a partir de un ovillo y unas agujas, realmente vale la pena.

 

Notas:

(1) En este marco, entiendo por alma a aquella parte de la experiencia de la vida propia y del mundo, esa parte íntima que asociamos con nuestra esencia.

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Imagen: "La Tricoteuse" de Suzanne Blondin 

Fuentes:

Moore, Thomas. El Cuidado del Alma. Ed Urano. 1993

Stitchlinks (Therapeutic knitting). web site de Betsan Corkhill

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