A partir del taller "Decorando mis penas" que organizamos mi amiga Carolina Berta (de Montevideo, Uruguay) y yo, las muñecas hechas a mano volvieron a mi vida. Al hacer la primera muñequita para difundir el taller, me conecté tanto con mi infancia que de golpe, me sentía nuevamente en mi habitación, cosiendo algún trapito mientras me inspiraba con imágenes de un libro que me había regalado mi mamá. Tanto me conecté con esos momentos de infancia que esa muñeca era sospechosamente parecida a mí cuando tenía 6 años...

Es una muñeca con alas y, como las aves, no tiene brazos. Pero resulta que echó a volar y dió lugar a que aparecieran otras muñecas que no dejan de ser facetas de mi personalidad, de mis deseos, de mi mundo mágico. Con ellas podría armar el rompecabezas de mi persona, sin otra condición que ponerme a jugar con ellas. Ponerlas en situaciones, contar historias. Igual que como cuando era niña.

Las muñecas son representaciones de la vida a las que las podemos poner en situaciones fantásticas. Podemos crecer, dar vuelo a nuestra imaginación, abrazarlas, dotarlas de alma. Nos acompañan desde pequeñ@s y, al compás de los devenires de la historia, cambian sus cuerpos... igual que nosotr@s.

De a poquito iré honrando su presencia en la historia de la humanidad y reflexionando sobre su lugar en nuestras vidas.

En la sección "Las Tramas" podrás leer algo más acerca de las muñecas. Si querés tomar un atajo hacé click en la panza de Ugo

 

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