articulo1Tejer no es una habilidad más en mi vida, es parte de ella... tejo todos los días desde que tengo memoria. Sin lugar a dudas soy una tejedora y esta certeza me ubica en el antiguo linaje de aquellos que, desde el paleoltico, transformamos la materia y creamos abrigo, suavidad, arte, humor, belleza.

Cada gesto de nuestras manos es único y a la vez renueva los de otras tejedoras -y tejedores-, cada una suma un eslabón más a la cadena, sus saberes fueron aprendidos de alguna tejedora y serán transmitidos a otras.

La paz que siento al tejer encuentra fundamentos en algunos estudios e investigaciones así como en la práctica cotidiana. 

Tejiendo mejoramos algunos aspectos de nuestra personalidad, como la perseverancia, la creatividad, la imaginación. Y cuando lo hacemos en grupo, incorporamos la dimensión de lo social ampliando nuestra propia subjetividad a las relaciones que vamos entretejiendo con los demás.

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