articulo1Tejer no es una habilidad más en mi vida, es parte de ella... tejo todos los días desde que tengo memoria. Sin lugar a dudas soy una tejedora y esta certeza me ubica en el antiguo linaje de aquellos que, desde el paleoltico, transformamos la materia y creamos abrigo, suavidad, arte, humor, belleza.

Cada gesto de nuestras manos es único y a la vez renueva los de otras tejedoras -y tejedores-, cada una suma un eslabón más a la cadena, sus saberes fueron aprendidos de alguna tejedora y serán transmitidos a otras.

La paz que siento al tejer encuentra fundamentos en la Neurociencia y la Psicología. Así es... al tejer estimulamos ambos hemisferios cerebrales, la naturaleza repetitiva de los movimientos de las manos nos permiten llegar a un estado similar al que se alcanza con la meditación, segregamos sustancias asociadas con el bienestar mientras descienden aquellas asociadas con el stress.

Tejiendo mejoramos algunos aspectos de nuestra personalidad, como la perseverancia, la creatividad, la imaginación. Y cuando lo hacemos en grupo, incorporamos la dimensión de lo social ampliando nuestra propia subjetividad a las relaciones que vamos entretejiendo con los demás.

Templates by BIGtheme NET