Me preguntaba sobre la historia de la producción lanera en Argentina y, como no podía ser de otra manera, la misma está enredada con la historia del país.

Tan importante fue la lana durante el proceso de organización de nuestro país que, después de la batalla de Caseros (recordemos que se trató de la caída de Rosas) se inició un período que se llamó "ciclo de la lana" (Wikipedia)

Les cuento: resulta que en sus comienzos la Argentina, como estado independiente, fue sacudida por conflictos que tienen que ver con la lucha por cuál iba a ser el modelo de nación. Y como no puede ser de otra manera, estos procesos son más o menos convulsionados, están plagados de aciertos y errores, de heroísmos y miserias. Además estos conflictos no están aislados de la política internacional. Habían provincias más ricas y más pobres, con mejores o con peores vínculos con el exterior, y las alianzas (y des-alianzas) estaban a la orden del día.

Argentina es un país extenso, con muchas riquezas naturales y una gran diversidad cultural, así que es de esperar que no pensemos todos igual... además somos muy jóvenes y esas luchas se siguen oyendo aún.

Bien, no nos vayamos por las ramas... Hay registros de producción ovina para lana alĺá por 1583 cuando éramos una colonia, incluso se exportaba lana, con el consentimiento de España... o sin él. Hubieron momentos de bonanza y otros en los que las medidas económicas que España impulsaba para sus colonias no favorecían el desarrollo de la producción lanera. Pero la lana de oveja (desde su llegada) tuvo una presencia constante en la historia de nuestro territorio.

"... en el informe de 1805 el representanta del Real Consulado de Santiago del Estero afirma que el principal ingreso de la ciudad y su jurisdicción provenía del continuo ejercicio del mujerío en las labores textiles de fabricación y venta de ponchos de lana, que se manufacturaban con diferentes calidades y colores, y que se teñían con tinturas extraídas de las plantas de la zona. Las provinias de San Luis, Catamarca, La Rioja, Tucumán, Salta y Jujuy presentaban un cuadro económico-social semejante. Por el contrario, las mujeres de Buenos Aires, durante el período colonial no hilaron ni tejieron."  ("La Raza Merino en la Argentina"- Asociación Argentina Criadores de Merino)

¿Qué tal?... el mujerío sosteniendo ecońomicamente importantes regiones de este territorio. ¡Con huso, rueca y telar!

Los ovinos del Río de la Plata eran pequeños, de pelo poco espeso, de color grisáceo, no estaban cuidados y según opinión de John Harrat, "tienen todas las señales de estar volviendo a toda prisa a un estado silvestre, apartándose más y más de la raza española, de la que indudablemente han descendido".  Pero allá por el siglo XVIII llegaron rebaños de ovejas pampas, de la mano de los Araucanos. Ellos sí utilizaban la lana así que dedicaban trabajo a cuidar de sus rebaños.

Y claro, en algún momento se les ocurrió que era bueno producir lana de calidad... así que se prestó más atención a los rebaños y a la mejora de la raza.

Además, resulta, que volvió Manuel Belgrano a estas tierras luego de graduarse de abogado en España. Manuel (que es uno de mis próceres favoritos) tenía muy claro que era importante promover el desarrollo en pos del bien común. Así que desde la Secretaria del Consulado se dedicó a difundir "ideas liberales y revolucionarias mientras que fomentaba la agricultura y la ganadería" ("La Raza Merino en la Argentina" - Asociación Argentina Criadores de Merino). No sólo recomendó la cría de ganado lanar sino que fomentó la mejora de la raza para obtener vellón de mejor calidad. Incluso hizo las gestiones necesarias para traer un rebaño de Merino (24 ejemplares, entre machos y hembras), cuyos costos de traslado iban a ser cubiertos por el Dr José Antonio Villanueva (quienera un hacendado criollo). El trámite demoró mucho... no fue inoperancia sino que hasta ese momento el único país que tenía derecho de exportación de Merino era España... y bueno, no lo hicieron fácil. Ocho años después España autoriza la exportación y en octubre de 1804 envían el ganado al Río de la Plata. Pero hubo algo más, luego de soltar amarras las fragatas españolas son atacadas por barcos ingleses... y todo quedó como antes de comenzar.

Pero lo que no entra por la puerta, entra por la ventana... y efectivamente llegaron ejemplares de raza Merino a estas tierras. 

Hacia 1836 se hacen mestizajes para mejorar la genética. Y entran más ejemplares desde Europa, en distintas etapas. También se instalan las primeras cabañas productoras en Argentina.  Pero es después de la Batalla de Caseros que se produce un auge en la producción de lana en la Argentina, favorecida por los precios internacionales (en la década del '50 Rusia dejó de proveer lana a Europa debido a que estaba en Guerra). Los rebaños de lanares crecen a tal punto que las vacas tienen que ceder su lugar a las ovejas... las vacas comían los pastos duros, las rotaban a otro campo y allí dejaban a las ovejas comer, mansamente, el pasto fresco y blando que crecía después de la "poda" hecha por las vacas. Durante el ciclo de la lana, el vellón sin ningún tipo de procesado fue la principal exportación que tuvo el país.

La cría de ovejas para obtención de lana definitivamente se había instalado en Argentina, enriqueciendo la larga historia textil del territorio que habitamos.

Seguiremos desovillando la historia... ¿qué te interesaría que aprendamos?

 

Fuentes:
Asociación Argentina de Criadores de Merino
Wikipedia
Red Textil Argentina

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