Hola, ¿Cómo están? Hace tiempo que no escribo y tenía pendiente una serie de reflexiones sobre el tejido como un elemento disrruptivo. Las personas podemos tejer siguiendo un patrón y también podemos tejer como hecho artístico. Entendiendo por artístico a toda expresión de lo emocional. Desde este punto de vista el crochet puede convertirse en un hecho que rompe con las reglas permitiendo también el forecimiento de otras manifestaciones y formas de "hacer las cosas".

El freeform o crochet de estilo libre es una técnica de construcción de una pieza (sea ésta una prenda, un tapiz o una instalación) que va creciendo a partir parches que vamos uniendo dándole forma al todo. Y a pesar de no tener reglas tiene técnica porque se ponen en juego desde la realización de los puntos hasta las teorías del color, la elección de las fibras que vamos a combinar para lograr el mejor resultado y durabilidad, etc.

Varios la consideran "heredera" del crochet irlandés en el que se teje con hilos muy finos para crear verdaderas obras de arte (desde puntillas y encajes hasta vestidos). Personalmente encuentro a esta técnica como una de las más bellas poesías que refleja cómo la determinación puede hacer frente a una situación adversa... Los y las invito a conocer esta historia.

En el crochet irlandés se busca lograr motivos en red y usando el mismo grosor de hilado. En el freeform en cambio no sólo están permitidos usar colores diferentes sino también hilados y grosores distintos haciendo de éste una técnica que brilla por su inmensa creatividad. 

Una de las artistas más completas que más me gusta es Prudence Mapstone quien realiza desde prendas hasta instalaciones con esta técnica. Y también pueden ver mi artículo sobre la obra de Sarah Applebaum 

Ahora sólo queda poner manos a la obra y explorar esta hermosa técnica.

Para investigar más:

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