La única herramienta de la que no podemos prescindir es... ¡nuestro propio cuerpo!


Estamos habituadas a usar nuestro cuerpo, de manera integrada y con sólo pensar en la intención del movimiento nuestro cuerpo pone en funcionamiento muchos músculos para poder hacer lo que nos hemos propuesto, ya sea, una caricia, un gesto de desaprobación, una sonrisa, un par de medias tejidas... Y por ello es que desde Alitas de Dragón vamos a empezar a reconocer y querer nuestro cuerpo. Aprenderemos a cuidarlo, nos ejercitaremos y nos relajaremos para no sobre-exigir nuestras articulaciones.

Empezaremos este viaje por la mano. ¡Vamos!
¿Alguna vez miraron detenidamente sus manos? Hagamos el ejercicio de mirar sus colores, reconozcamos sus zonas rugosas y lisas, sus diferentes temperaturas, ¿cómo son nuestras uñas?...¿y el largo de los dedos? ¿tenemos callosidades? (mirémoslas y reconozcamos en ellas las tareas que llevaron a esas zonas a endurecerse).

Movamos los dedos mientras observamos -y sentimos- con atención cada movimiento. Reconozcamos si hay zonas de tensión o de dolor (tal vez estuvimos usando mucho el teclado de la computadora o el celular y algunas articulaciones pueden estar un poco resentidas).

Bien, cada una de esas impresiones que fuimos registrando tiene un correlato en la anatomía. Veamos en la siguiente animación la elegante danza de músculos y tendones (no es necesario detenerse en los nombres, sólo disfruten la danza) 

Tejer es una actividad repetitiva así que, cuando tejo suelo descansar cada tanto y hago los siguientes ejercicios:

  1. muevo los dedos como si estuviera tocando el piano. Los muevo rápido.
  2. los estiro. Para ello estiro los brazos hacia adelante (a la altura de los hombros) y con la mano derecha llevo los dedos de la mano izquierda hacia abajo lentamente, cuento hasta tres y suelto la mano (dejo que los dedos vuelvan a su posición inicial. Luego los llevo hacia arriba y atrás contanto hasta tres y luego suelto. Repito con la otra mano.
  3. llevo los brazos hacia arriba de mi cabeza y muevo los dedos (como si quisiera hacerle cosquillas al techo)

Tomo un poco de agua (siempre es bueno mantenernos hidratados) y ¡sigo tejiendo!

En próximos artículos iremos compartiendo ejercicios para fortalecer nuestros músculos y cuidar el cuerpo de manera integral. Y recuerden que, si tienen alguna dolencia (como tendinitis, artritis u otra) no descuiden el tratamiento que le haya indicado su médic@.

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